El yuan digital de China incorpora intereses
Diciembre marca un punto de inflexión en la evolución del dinero digital estatal. China anunció que su moneda digital de banco central, el yuan digital, comenzará a pagar intereses, una decisión que redefine el papel de las CBDC y coloca al país a la vanguardia de la innovación monetaria global.
Hasta ahora, el yuan digital funcionaba como una extensión del efectivo, sin rendimiento para quienes lo mantenían en sus billeteras. Ese diseño limitó su atractivo frente a plataformas privadas de pago digital, ampliamente utilizadas en la vida cotidiana. Con el nuevo esquema, el dinero digital estatal deja de ser solo un medio de pago y se acerca al concepto de depósito bancario.
La medida entrará en vigor a partir de enero y permitirá que los saldos de yuan digital generen intereses equivalentes a los depósitos a la vista. El objetivo es claro. Incentivar el uso cotidiano del e-CNY y fortalecer su adopción en un entorno donde la competencia entre instrumentos de pago es intensa.
El cambio fue impulsado por el People’s Bank of China, que busca ampliar el alcance del yuan digital dentro del sistema financiero. Al ofrecer intereses, el banco central introduce un incentivo directo para que ciudadanos y empresas mantengan saldos en esta moneda digital oficial.
Además, la decisión tiene implicaciones más amplias. A diferencia de otros proyectos de CBDC, que han descartado pagar intereses para no competir con los bancos comerciales, China optó por integrar el yuan digital al circuito financiero tradicional. Esto abre un debate sobre el futuro del ahorro digital y la relación entre bancos centrales y banca privada.
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El movimiento también impacta el escenario internacional. Mientras regiones como Europa han reiterado que sus monedas digitales no ofrecerán rendimientos, China introduce un modelo alternativo que podría influir en el diseño de futuras CBDC. Al mismo tiempo, la decisión ejerce presión indirecta sobre las stablecoins privadas, que compiten por usuarios en un mercado cada vez más sensible a los rendimientos.
El dato que cierra este panorama es revelador. Con intereses incorporados, el yuan digital deja de ser solo un experimento tecnológico y se consolida como una herramienta monetaria activa, capaz de modificar hábitos de pago y ahorro dentro de la segunda mayor economía del mundo.
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