La criptomoneda más valiosa del mundo cayó por debajo de los 40 mil dólares durante el fin de semana, y ha seguido cayendo a medida que se intensifica la crisis de Ucrania.
«Lo que no funciona es la regulación, no las criptomonedas», dijo Koray Caliskan, profesor adjunto de Diseño y Gestión Estratégicos en The New School.
La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) recientemente presentó demandas legales contra Binance y Coinbase, las dos bolsas de criptomonedas más grandes del mundo, acusándolas de operar como bolsas no registradas.
Durante años, Coinbase, una compañía pública con una amplia base de clientes en Estados Unidos, les había venido pidiendo a los reguladores norteamericanos reglas razonables, sin ningún resultado.
Por el contrario, a las agencias gubernamentales les ha resultado difícil definir a las criptomonedas y, en muchos casos, han ofrecido opiniones encontradas.
Para la SEC, las criptomonedas son un activo que se comporta como un título, mientras que para la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos (CFTC), son una materia prima.
El Servicio de Ingresos Internos (IRS), por su parte, las trata como una propiedad. Al igual que la fábula de los ciegos y el elefante, cada uno de ellos ve sólo un aspecto y cree que es el todo. Esta aparente falta de entendimiento impide una regulación efectiva.
Las criptomonedas no son dinero digital. Todas las monedas fiduciarias en metal y papel se han digitalizado desde hace cincuenta años -su cuenta bancaria es un activo digital-.
Las criptomonedas, por su parte, monetizan el derecho exclusivo de enviar datos mediante una nueva tecnología contable llamada cadena de bloques.
Cuando se transfiere un Avax o un Ethereum a otra persona, se envía el derecho a transferir datos de un lado a otro. Y esta transacción se registra en la cadena de bloques sin la necesidad de un banco o de un estado. Los contadores, también llamados mineros, llevan los libros a cambio de criptomonedas.
Reconocer este dinero y esta contabilidad radicalmente nuevos es el primer paso para la regulación de los mercados de criptomonedas.
Pero como la SEC, la CFTC, el IRS e instituciones similares en otros países están diseñados para el papel moneda y sus versiones digitales, tienen dificultades para ajustarse a las realidades de las economías de datos. Sin un cambio profundo en la manera de pensar las finanzas, ninguna regulación será adecuada para este fin.
Fuente: El Economista
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