La narrativa en torno a Bitcoin se reconfigura con el inicio de 2026. Aunque el entusiasmo de ciclos pasados sigue presente, los mercados cripto arrancan el año con una mezcla de optimismo técnico y cautela macroeconómica. En Estados Unidos, la expectativa de recortes en las tasas de interés y nuevos marcos regulatorios impacta directamente en el apetito institucional. En Latinoamérica, la adopción avanza entre billeteras digitales, remesas y experimentos de tokenización estatal.
Bitcoin cerró diciembre con un precio superior a los 44,000 dólares, impulsado por la especulación en torno a la inminente aprobación de los ETF spot en el mercado estadounidense. Aunque aún no se oficializa, firmas como BlackRock y Fidelity ajustaron sus solicitudes con miras a una aprobación durante el primer trimestre. Esta expectativa ha devuelto liquidez al ecosistema, beneficiando a proyectos de segunda capa como Stacks y Lightning Network.
Nuevos máximos, pero sin euforia
Por otro lado, Ethereum mantiene su liderazgo en actividad de desarrolladores y volumen DeFi, con más de 30 mil millones de dólares en valor bloqueado según datos de DeFiLlama. La bifurcación “Pectra”, prevista para mediados de año, podría mejorar la eficiencia del staking y consolidar su rol como infraestructura base de la Web3.
Mientras Solana capitaliza su velocidad con una comunidad cada vez más activa, Avalanche y Arbitrum ganan terreno en aplicaciones gaming y finanzas descentralizadas. El mercado NFT, aunque más maduro, muestra signos de reactivación tras la integración de nuevos estándares en marketplaces como OpenSea y Blur.
En Asia, Japón y Corea del Sur lideran en claridad regulatoria y alianzas público-privadas, mientras que China continúa bloqueando el trading minorista, aunque promueve pilotos de yuan digital en grandes ciudades.
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