La estabilidad financiera de Uruguay enfrenta un nuevo foco de tensión tras las propuestas impulsadas por el gobierno de Yamandú Orsi para modificar el sistema previsional. El mercado reaccionó con cautela y varios analistas advirtieron que los cambios podrían alterar la percepción de seguridad que históricamente mantuvo el país ante inversores internacionales.
Las iniciativas surgidas del Diálogo Social incluyen ajustes en la administración de las AFAP y nuevas opciones de retiro anticipado para sectores de menores ingresos. Aunque el Ejecutivo descartó una estatización del sistema, operadores financieros y economistas locales señalaron que la centralización de funciones en organismos públicos genera incertidumbre sobre el futuro del ahorro privado.
El movimiento todavía no provocó un salto abrupto en el riesgo país, que sigue entre los más bajos de América Latina. Sin embargo, la discusión ya impactó en las expectativas del mercado de bonos y en la cotización del dólar uruguayo, que volvió a moverse cerca de los 40 pesos. Además, especialistas remarcaron que cualquier deterioro fiscal podría encarecer el financiamiento externo en los próximos meses.
Riesgo país y dudas sobre el gasto público
La principal preocupación gira alrededor del déficit fiscal y de la capacidad del gobierno para sostener la regla fiscal sin aumentar impuestos o ampliar el endeudamiento. En consecuencia, varios actores del sector financiero consideran que las agencias calificadoras podrían revisar la perspectiva crediticia de Uruguay si las reformas avanzan sin equilibrio presupuestario.
Asimismo, JP Morgan alertó que una eventual reducción del rol de las AFAP podría afectar la confianza inversora y limitar el financiamiento de proyectos productivos locales. Actualmente, los fondos administrados por estas entidades equivalen a casi un tercio del PBI uruguayo, una cifra que mantiene fuerte influencia sobre el mercado financiero del país.
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