El mercado de criptomonedas enfrenta un momento delicado. Bitcoin se encamina a cerrar cinco meses consecutivos en terreno negativo, una secuencia que no se observaba desde hace ocho años y que pone presión sobre el sentimiento de inversores institucionales y minoristas.
La prolongada debilidad coincide con un entorno de menor liquidez global y mayor cautela frente a activos de riesgo. Aunque el activo digital ha mostrado intentos de recuperación intramesual, la tendencia acumulada mantiene el sesgo bajista en gráficos de mediano plazo.
La racha bajista de Bitcoin y su impacto en el mercado
Cinco meses consecutivos de caídas representan un evento estadísticamente poco frecuente para Bitcoin. Históricamente, rachas similares han estado asociadas a periodos de ajuste profundo antes de fases de consolidación o recuperación.
Además, la debilidad prolongada ha reducido el volumen de negociación en varios exchanges. La caída en actividad refleja menor apetito especulativo y una estrategia más defensiva por parte de operadores.
Del mismo modo, analistas señalan que la estructura técnica de Bitcoin se mantiene en zona crítica, con niveles de soporte que han sido probados repetidamente. Una ruptura sostenida podría extender la corrección, mientras que un rebote con volumen podría cambiar la narrativa.
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El contexto macroeconómico también pesa. Tasas elevadas y fortaleza del dólar suelen impactar activos alternativos, incluidos los criptoactivos. Este entorno añade presión adicional al mercado digital.
En enero, la capitalización total del mercado cripto global se mantiene por encima de los 2 billones de dólares, aunque lejos de máximos recientes, lo que evidencia un proceso de ajuste más amplio dentro del sector.








