La promesa y el rápido desarrollo de tecnologías de inteligencia artificial generativa como ChatGPT y Midjourney podrían correr el riesgo de ser objeto de demandas, ya que las empresas están intentando proteger el material protegido por derechos de autor para evitar que se utilice como recurso de entrenamiento gratuito para los chatbots de IA.
El mes pasado, The New York Times interpuso una demanda contra OpenAI y su copropietario, Microsoft, alegando que el gran modelo lingüístico utilizó millones de artículos de The New York Times para su entrenamiento.
Por su parte, OpenAI declaró recientemente al Comité de Comunicaciones y Digital de la Cámara de los Lores del Parlamento británico que sería «imposible» desarrollar un gran modelo lingüístico líder sin utilizar material protegido por derechos de autor.
«Dado que hoy en día los derechos de autor cubren prácticamente cualquier tipo de expresión humana —incluidas entradas de blog, fotografías, mensajes de foros, fragmentos de código de software y documentos gubernamentales—, sería imposible entrenar los principales modelos de IA actuales sin utilizar materiales protegidos por derechos de autor», afirmó OpenAI.
La legislación sobre derechos de autor que determina la dirección y el desarrollo de las nuevas tecnologías no es nada nuevo, y el mismo marco jurídico ha guiado en gran medida la trayectoria de internet en las últimas tres décadas.
Itaú Unibanco avanza en la tokenización de los mercados financieros brasileños mediante una iniciativa desarrollada…
Las ballenas de Bitcoin están enviando una señal difícil de ignorar al mercado global. Los…
La presión regulatoria sobre los cajeros cripto acaba de subir otro escalón en Australia. AUSTRAC…
El oro vuelve a captar las miradas en Estados Unidos mientras los mercados buscan protección…
El peso mexicano inició la semana con pocos cambios, aunque terminó con una depreciación marginal…
El uso de USDT en Rusia vuelve a quedar bajo la lupa por su dependencia…