Desde hace varios meses, el ecosistema blockchain de China viene girando en torno a dos ejes: regulaciones locales y desarrollos con sello nacional. En ese mapa, NEO se mantiene como un actor clave. Esta plataforma de contratos inteligentes, creada en 2014 bajo el nombre Antshares, no solo sobrevivió al bear market, sino que se actualizó con una propuesta que mezcla eficiencia, gobernanza on-chain y compatibilidad multilenguaje.
A diferencia de Ethereum, que prioriza la descentralización, NEO optó por un modelo más centralizado pero optimizado para velocidad y escalabilidad. Gracias al mecanismo de consenso dBFT (Delegated Byzantine Fault Tolerance), la red puede procesar hasta 10,000 transacciones por segundo, con costos casi nulos y validación rápida. Esta arquitectura convirtió a NEO en una opción atractiva para empresas y desarrolladores que buscan crear dApps sin los cuellos de botella típicos de otras blockchains.
La red NEO y su apuesta por contratos inteligentes y activos digitales
El ecosistema NEO no se limita al token homónimo. Incluye NEO (token de gobernanza) y GAS (utilizado para pagar comisiones), además de herramientas como NeoFS (almacenamiento descentralizado) y NeoID (identidad digital). Con soporte para lenguajes como C#, Java o Python, NEO apunta a facilitar la transición de los desarrolladores tradicionales hacia la Web3.
Por otro lado, NEO 3.0 su más reciente versión lanzada en 2021 pero reforzada este 2025 con nuevos partnerships en Asia sigue consolidando alianzas con gobiernos locales y empresas tecnológicas chinas. Este año, se confirmó la integración de NEO con soluciones de identidad digital aprobadas por el Estado, lo que la posiciona como una plataforma compliant en un país que apuesta al blockchain, pero con control.
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