Ripple presentó Ripple Treasury, una nueva plataforma empresarial que permite a las compañías gestionar efectivo tradicional, stablecoins y activos tokenizados dentro de un solo sistema. El lanzamiento ocurre tras la adquisición por 1.000 millones de dólares de la firma de software GTreasury y marca un paso clave en la estrategia institucional de la compañía.
La solución busca optimizar la liquidez corporativa y reducir drásticamente los tiempos de liquidación transfronteriza. A través de la stablecoin RLUSD de Ripple, las empresas pueden transferir fondos entre países en un lapso de tres a cinco segundos, frente a los varios días que suelen requerir las transferencias bancarias tradicionales.
Ripple integra activos digitales en flujos de tesorería
Ripple Treasury se conecta directamente con los sistemas de tesorería corporativa mediante API. Esto permite consolidar saldos y transacciones de activos digitales en los mismos paneles donde las empresas ya administran efectivo, deuda e inversiones de corto plazo.
Además, la plataforma permite tratar las operaciones con criptoactivos como una extensión de la infraestructura bancaria existente. De este modo, los equipos financieros reducen procesos manuales y mejoran la visibilidad sobre el capital disponible.
Asimismo, Ripple conecta a los clientes con mercados de recompra a un día y fondos de mercado monetario tokenizados, como BUIDL de BlackRock. Esta integración permite generar rendimientos sobre el exceso de efectivo durante las 24 horas, evitando que los recursos queden inactivos fuera del horario bancario.
El lanzamiento representa el primer gran producto de Ripple tras la compra de GTreasury en octubre. También aprovecha la infraestructura de Hidden Road, la correduría principal adquirida por Ripple el año pasado, para facilitar el acceso a mercados de financiamiento a corto plazo. Con esta estrategia, refuerza su posicionamiento como proveedor de infraestructura financiera institucional regulada.









