El avance de las stablecoins está obligando a la Unión Europea a replantear parte de su marco regulatorio. En Bruselas, las autoridades ya analizan posibles ajustes a MiCA, la normativa que regula los criptoactivos en los países miembros y que apenas completa su despliegue total durante 2026.
La expansión de monedas estables como USDT y USDC cambió el panorama del sector. Además, el crecimiento de nuevos casos de uso vinculados a pagos, ahorro y servicios financieros digitales aceleró un debate que hasta hace poco parecía lejano. La Comisión Europea abrió una consulta pública para evaluar si MiCA sigue siendo adecuada frente a la rápida evolución del mercado cripto.
Stablecoins y MiCA bajo presión
Uno de los temas centrales es la prohibición actual de ofrecer intereses por mantener stablecoins. Diversos actores de la industria consideran que esta restricción limita la competitividad europea frente a otros mercados. Asimismo, Bruselas analiza las reglas aplicables a stablecoins globales emitidas en varias jurisdicciones, como USDC.
También aparecen sobre la mesa asuntos que MiCA apenas abordó en su diseño original. Entre ellos destacan el staking, los préstamos respaldados por criptomonedas, las finanzas descentralizadas y los activos tokenizados. La consulta permanecerá abierta durante varios meses y servirá como base para futuras modificaciones regulatorias.
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Europa busca equilibrio entre innovación y control
Las autoridades europeas mantienen una posición cautelosa. El Banco Central Europeo advirtió que el crecimiento acelerado de las stablecoins podría generar riesgos de estabilidad financiera si aumenta su conexión con el sistema bancario tradicional; Por otro lado, la industria defiende que una regulación demasiado restrictiva podría reducir la competitividad de Europa en un mercado global cada vez más dinámico.
Las cifras muestran la magnitud del fenómeno. La capitalización de las stablecoins supera actualmente los 280.000 millones de dólares a nivel global y USDT junto con USDC concentran cerca del 90% del mercado. Mientras tanto, las stablecoins denominadas en euros ya rozan los 900 millones de dólares, su nivel más alto desde 2022.










