El experimento monetario más observado del ecosistema cripto llega a un momento decisivo. El Salvador cumple cinco años desde que convirtió a bitcoin en moneda de curso legal; La medida entró en vigor en septiembre de 2021 y colocó al país centroamericano en el centro del debate financiero. También abrió una etapa marcada por innovación, volatilidad y cuestionamientos.
Bitcoin en El Salvador cambia de rumbo
El Gobierno impulsó la billetera Chivo, instaló cajeros y entregó incentivos para acelerar la adopción. Sin embargo, el uso cotidiano nunca alcanzó el nivel esperado entre comercios y consumidores.
Además, una reforma aprobada en enero de 2025 eliminó la obligación de aceptar bitcoin. Las empresas pueden recibirlo voluntariamente, mientras los impuestos deben pagarse en dólares.
El cambio formó parte de los compromisos vinculados con un programa financiero de 1,400 millones de dólares acordado con el Fondo Monetario Internacional. Asimismo, el pacto limitó la participación estatal en operaciones con bitcoin.
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Una reserva creciente con poca adopción diaria
El Gobierno mantuvo una estrategia pública de acumulación durante buena parte del periodo. La reserva superó las 7,700 monedas en 2026, aunque su administración entró en una nueva etapa.
Por otro lado, el uso de criptomonedas para remesas sigue siendo reducido. Entre enero y abril de 2026, esos envíos sumaron 23.1 millones de dólares.
La cifra representó apenas 0.70 porcentaje de los 3,286.72 millones de dólares recibidos por El Salvador durante ese periodo. El dato muestra la distancia entre la exposición internacional del proyecto y su presencia en las finanzas diarias.










