Una empresa estadounidense clave en la adopción cripto enfrenta una tormenta legal. Crypto Dispensers, que opera cajeros automáticos de criptomonedas en más de 20 estados, fue acusada por el Departamento de Justicia de facilitar operaciones de lavado de dinero por más de 900.000 dólares, todo mediante transacciones sin verificación KYC. El caso, que incluye cargos federales contra su fundador, Sam Tilabe, reaviva el debate sobre la vigilancia en los puntos físicos de acceso a criptoactivos en Estados Unidos.
El modus operandi expuesto es preocupante: usuarios depositaban dinero en efectivo y recibían criptomonedas sin controles de identidad. La fiscalía argumenta que esto atrajo a redes criminales. Aunque la empresa ya desactivó los retiros anónimos en 2022, el daño reputacional puede ser duradero.
Chainlink brilla con el respaldo de Grayscale
Por otro lado, Chainlink marca un nuevo hito al ser incluida en el portafolio de Grayscale para su “Dynamic Income Fund”. Este movimiento impulsa a LINK dentro del espacio de las finanzas descentralizadas (DeFi), consolidando su rol clave en la infraestructura de oráculos para contratos inteligentes. Grayscale busca optimizar rendimientos en activos digitales de alta liquidez, y su respaldo añade legitimidad institucional a Chainlink, lo que podría atraer capital tradicional.
Mientras los focos apuntan al cumplimiento normativo en el mundo físico, proyectos como Chainlink avanzan con fuerza en el entorno digital. La divergencia entre estos dos casos ilustra las distintas velocidades a las que avanza el ecosistema blockchain, entre regulación, escalabilidad e innovación.
Mientras los focos apuntan al cumplimiento normativo en el mundo físico, proyectos como Chainlink avanzan con fuerza en el entorno digital. La divergencia entre estos dos casos ilustra las distintas velocidades a las que avanza el ecosistema blockchain, entre regulación, escalabilidad e innovación.









